Síndrome de Turner – Tratamiento

Una vez que se ha hecho un diagnóstico adecuado el tratamiento tiene que ser seguido por la persona que tiene síndrome de Turner al pie de la letra. El tratamiento trae más beneficios, si el diagnóstico también es realizado de manera oportuna y cuando no se han visto complicados los signos y síntomas de Turner. Cuando el médico revise a la paciente, lo más probable es que le pida que vaya a visitarlo mucho más a menudo de lo normal, al menos durante las primeras épocas luego del diagnóstico. Si es una niña, entonces sus padres o las personas que estén a cargo, deberán hacer que esto se cumpla a cabalidad para poder darle la oportunidad de llevar una vida lo más normal posible. Durante las distintas visitas, también habrá distintos médicos especialistas que tratarán este síndrome de formas también distintas, en general, el médico que más común tiende a tratar estos casos es el ginecólogo, que estará encargado o encargada de revisar el desarrollo sexual y reproductivo de esta paciente, pues en el síndrome de Turner el aparato reproductivo es el que más se ve afectado. Los ovarios no obtienen un desarrollo normal y se ven detenidos o retrasados en relación a una persona que no tiene síndrome de Turner. Esto puede ocasionar muchos problemas relacionados con la fertilidad y el aparecimiento de la pubertad, pero cuya gravedad puede aliviarse mediante distintos tratamientos. Incluso podría tratarse para lograr una vida reproductiva normal, así como una sexualidad satisfactoria.

Si se detecta el Turner a tiempo, los tratamientos darán un mejor resultado. Cuando se trata de la talla, es común empezar a dar la hormona del crecimiento aunque no hayan llegado a la pubertad, normalmente a la edad de cuatro años, para que obtengan una talla mayor de la pronosticada por el Turner, las hormonas se administran en forma de inyecciones subcutáneas. Si hay un retraso considerable en la administración de las hormonas, entonces la niña podría estar veinte centímetros por debajo del promedio, pero si se la administra, entonces la estatura podría quedar a tan solo unos 5 o 7 centímetros por debajo de la media, tomando en cuenta que la estatura de la niña también depende de la estatura de sus padres, especialmente de la madre.

Cuando la niña ha alcanzado los 12 o 13 años de edad los tratamientos pueden empezar a cambiar, aunque podrían empezar antes, o después. Esta edad está determinada por la llegada de la pubertad, pues antes que eso la niña no presentaría complicaciones graves sobre su aparato reproductivo. Entonces se empieza a administrar estrógenos para favorecer a su desarrollo sexual y reproductivo, su forma de administración puede darse a través de inyecciones intramusculares, pero por la extensión de tiempo que se administra, que supera los tres años, se prefiere la administración por píldoras o mediante un implante dentro de la piel que libera estrógenos durante un largo tiempo antes de necesitar ser cambiado. Este tratamiento se administra para que se desarrollen los ovarios principalmente, pero también todo el aparato reproductivo y podría también tener resultado en el desarrollo de los genitales externos, aunque en menor medida. También favorece la aparición del vello púbico pero no soluciona los problemas de fertilidad. Este tratamiento tampoco debe ser iniciado antes de la edad señalada, o la edad que indique el médico endocrinólogo porque al empezar la administración de estrógenos el crecimiento se ve frenado o suprimido por completo.

En este caso, la fertilidad no tendrá un pronóstico favorable y es también necesario otro tipo de tratamientos para lograr una vida reproductiva y sexual normal. En lo referente a lo reproductivo, se puede realizar un tratamiento hormonal alternativo, pero lo más recomendable es la fecundación in vitro que consiste en hacer que el óvulo, de la persona con Turner o de una tercera persona, sea fecundado por un espermatozoide dentro de un medio de cultivo en un laboratorio para luego ser implantados cuando haya una división celular constante del embrión. Esto se realiza cuando la paciente tiene los ovarios desarrollados, pero podría tardarse más si la implantación se realiza en el útero, lo cual no afecta de ninguna manera las capacidades de gestación de la madre que puede llevar un embarazo normal en la mayoría de ocasiones. En lo relativo a lo sexual, el síndrome de Turner causa resequedad vaginal que puede solucionarse con lubricantes externos o los mismos tratamientos hormonales podrían solucionarlo sin necesidad de complicaciones graves.

Existen otros tratamientos relacionados con los desordenes hormonales que pueden surgir, como la carencia de vitamina D y calcio que pueden causar osteoporosis pero una dosificación constante puede aliviar cualquier inconveniente. Asimismo, en ocasiones se puede necesitar de un tratamiento psicológico en caso de que haya problemas de autoestima y de aceptación del propio cuerpo, de parte de la paciente con síndrome de Turner y en raras ocasiones también terapias de aprendizaje cuando existe una inmadurez social relacionada a la carencia hormonal.